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martes, 25 de octubre de 2016

Café con mi hijo

Hace unos días compartí contigo que no todo en todo en casa es perfecto. Había tenido un par de días pesados con los niños y no todo había sido color de rosa. Más bien me atrevería a decir que hubo poco rosa esos días. 

Ayer también fue una mañana difícil. Mi hijo nada mas no cooperaba. No al grado de los otros días, lo cual me permitió tener más paciencia, pero estuvo complicado. Gracias a Dios, me hizo una carta y hablamos. Después de un rato pudo relajarse y disfrutar la tarde. Fue tanto el cambio de actitud, que se puso a hacer quehacer con su hermana y trabajaron como un verdadero equipo. En lugar de ver quién hacía menos o por qué el otro hacía lo más fácil, se coordinaron y trabajaron entre los dos. La verdad escucharlos trabajar y hablar así fue música para mis oídos, al grados que al terminar los felicitamos mi esposo y yo y les dijimos que habían ganado unas donitas de canela que habíamos comprado para el día siguiente. 

En la noche, antes de acostarme, leí la carta y consideré necesario responderla en persona. Así que me coordiné con mi esposo para que saliendo nosotros de Misa nos pudiéramos ir a tomar un café o cenar, mientras él cuidaba al resto de los niños. Nada más dependíamos de que el bebé nos diera chance de salir. 

Gracias a Dios el hermanito nos esperó. Fuimos a cenar un café y malteada y un muffin. Fue una plática muy productiva. Me dijo lo que sentía, fuimos revisando cada uno de los puntos de su carta, los fuimos aclarando, viendo cómo podíamos manejar lo que él sentía en futuras ocasiones, viendo opciones para que no se volviera a sentir mal. Tuvimos oportunidad de ver cómo la fe le puede ayudar a superar esas dificultades que le presenta la vida. Le expliqué cómo es que puede poner en práctica todo lo que hemos estudiado. Fue una oportunidad para que él entendiera de manera real de qué le sirve conocer vidas de santos, ir a Misa, rezar el Rosario y las demás prácticas religiosas que hacemos en casa. 

Creo que desde la mañana que le comenté a mi hijo sobre salir por un pastel estaba emocionado, vi una actitud muy positiva en él. Sentirse especial, tomado en cuenta, importante, que su problema no era ignorado vi que hizo que le brillaran los ojos. Fue un detalle sencillo pero siento que ayudó mucho a su seguridad y autoestima. No siempre podemos darnos el lujo de salir a platicar, pero esta ocasión lo ameritaba. Le dije que si el hermanito nacía antes de la noche, le pediríamos al pá que nos trajera un pastelito para cenar en casa. 

De verdad vale la pena hacer esto de vez en cuando con nuestros hijos. A mi me pasa mucho que voy con el ritmo de la vida y no me doy estos espacios personales con mis hijos. Te invito a hacerlo, ya sea planeado o espontáneo, son momentos en que los lazos de confianza y amor se fortalecen y eso es base para su vida futura. 

Nuestra razón para hacer homeschool son nuestros hijos. Démonos la oportunidad de compartir con ellos un espacio exclusivo. 


¡Ánimo, el Cielo nos espera!

martes, 18 de octubre de 2016

Compartiendo nuestra experiencia

El fin de semana tuvimos la bendición de compartir nuestra experiencia de homeschool con familias que estaban interesadas en empezar a educar a sus hijos en casa. 

Gracias a Dios pudimos ir tres familias a compartir nuestro testimonio, una de ellas es la familia del blog Mi Cielo en casa. 

Es muy bonito ver que hay familias que tienen la inquietud de asumir la responsabilidad completa de la educación de sus hijos. Personalmente, recordar cómo empezamos y lo que hemos avanzado me dio mucho aliento a seguir adelante. A veces el avance en muy sutil y pareciera que no hay progreso, pero viendo hacia atrás, puedo decir que gracias a Dios, hemos avanzado en muchos aspectos, no nada mas en el académico. 

Estoy sumamente agradecida con Dios por esta oportunidad que nos dio de compartir lo que hemos vivido en estos casi tres años de homeschool. Me gusta que mi esposo comparta porque siento que a los papás varones les hace bien escuchar la opinión, la motivación, la participación que otro papá ha tenido con el homeschool. 

Ha sido un camino pesado, lleno de retos a superar, pero las satisfacciones cada vez son mas grandes, más frecuentes. También estoy aprendiendo a ver las bendiciones en los pequeños detalles, cosas que paso por alto normalmente. 

Gracias a que un par de amigas muy queridas me han hecho verlo, sé que todas las familias que hacemos homeschool tenemos algo que compartir con los demás. Para quienes empiezan el ver otras familias que van perseverando en el camino les hace sentir que si se puede, que ellos también van a poder. 

Ese es parte del objetivo de este blog, animarte a que seas tú quien se encarga de la educación de tus hijos, en todos los aspectos. Es ir contracorriente, pero con la satisfacción de ver plenamente realizado nuestro papel de mamás. 

Aprovechando esta entrada, te comparto una frase del libro de Catholic Homeschooling, no he tenido chance de hacerlo y creo que queda muy bien con esto de compartir nuestro testimonio y dar ánimo a otras familias que tienen la inquietud de hacerlo:

"Espero que los papás pronto se den cuenta de que la razón por la que deberían enseñar a sus hijos en casa es debido a que es la mejor manera de que lleven una auténtica vida católica en familia."

Yo he sido testigo de esto. El homeschool ha sido una herramienta clave para que la vida de fe en familia esté creciendo. Siento que antes del homeschool ya estábamos estancados en nuestro crecimiento. Doy gracias a Dios por habernos elegido para llevar este estilo de vida. Así que, espera muchos cambios positivos en tu crecimiento de fe si estas por empezar a hacer homeschool católico. 


¡Ánimo, el Cielo nos espera!


jueves, 13 de octubre de 2016

Entrevista a mi esposo - Parte 1

Hace tiempo compartí qué cosas del homeschool le llamaron la atención a mi esposo. Si no la has leído, AQUÍ te dejo el enlace. 

En un poco menos de dos meses cumplimos 3 años haciendo homeschool y, para celebrar, le estoy haciendo una entrevista a mi esposo en partes porque no lo agarro de corridito. 

Esta es la primera parte, te la comparto. Si apenas estás empezando homeschool puede ser una luz de esperanza de que si hay progreso, si ya llevas tiempo, seguro podrás hacer memoria y reflexionar en cómo has avanzado en este llamado a educar a tus hijos en casa. 

¡Ánimo, el Cielo nos espera!



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¿Cómo ves tu relación con los niños?

Una de las cosas que he notado es que ha cambiado su interés por aprender sobre diferentes temas que no necesariamente tienen que ver con lo que ven en sus clases del día o de esa semana. Esto ha hecho crecer mis ganas de buscar explicarles, de la mejor manera, la respuesta a sus preguntas o inquietudes.

La dinámica familiar permite que sea más sencillo que al llegar del trabajo y me encuentrarme con ellos, hay más tiempo disponible para platicar de cómo les fue en el día, de las cosas que les gustan, de lo que aprendieron ese día, o de las actividades que hicieron. En general, platicar de cualquier tema, sin la presión de tener que terminar alguna tarea, preparar un trabajo para el día siguiente o tener que estudiar para un examen. Al mismo tiempo, percibo a los niños con menos estrés, principalmente a los que anteriormente iban a la escuela y generalmente, los veo satisfechos y contentos por las actividades de homeschool que realizaron durante el día. Incluso, aunque yo no les pregunte, ellos me cuentan qué hicieron, en qué trabajaron y me muestran sus trabajos muy orgullosos. Creo que ellos mismos se dan cuenta de sus logros.


¿Qué opinas de que el ritmo de avance no es constante?

No estoy preocupado porque no estoy casado con un esquema de tiempos definidos por la SEP o cualquier institución. Por lo cual, no me preocupa si a mis hijos les toma más o menos tiempo el alcanzar cierto nivel de conocimientos académicos.

Por otro lado, veo que definitivamente los niños van progresando y adquiriendo aprendizaje, es decir, no los veo estancados, hay una evolución, tanto en conocimientos como en habilidades. Veo además que, con respecto a los planes de estudio tradicionales, los niños, a pesar de que pudieran ir atrás en algunas cuestiones, van bastante adelantados en otras. Pero finalmente, no me mortifica o no es significativo para mí el comparar el progreso de mis hijos contra un esquema de progreso preestablecido.

Considero que cada persona es diferente y por lo tanto cada quien aprende a su ritmo de forma distinta y cosas distintas. Al final lo que yo busco como papá es que mis hijos puedan aprender cosas que les sirvan en la vida para ser felices, lograr sus metas y, sobre todo, que ellos aprendan a confiar en sí mismos para que por su cuenta puedan aprender y desarrollarse en lo que sea. Finalmente, puedo cerrar esta idea diciendo “Como todo mundo sabe, nunca se deja de aprender”.


¿Cómo has visto la socialización de los niños?

Mi perspectiva de la socialización es que la mayor influencia para que los niños desarrollen esta habilidad la ejercen los papás, a través de su ejemplo. Si los papás son sociables, es muy probable que los hijos sean sociables. Desde luego, el entorno también afecta esto, aunque creo que en menor medida. La mayor parte del tiempo durante la etapa de infancia y adolescencia los hijos la van a pasar conviviendo con sus papás y, si ellos buscan socializar, sus hijos aprenderán de esto.

La socialización que se da en las escuelas se puede suplir en el homeschool con reuniones periódicas con amigos, familias que también hagan homeschool y grupos donde se hagan actividades. En ningún momento se trata de tener aislados a los niños.

En nuestro caso, nosotros buscamos tener grupos de amigos con los que nos podamos reunir de vez en cuando para convivir. También se han organizado algunos tipos de eventos para realizar excursiones o visitas a lugares de interés, donde también buscamos que se dé la convivencia con otras familias. El uso de las redes sociales facilita mucho ponerse de acuerdo para organizar este tipo de cosas. Así que el tema de la socialización no debería ser motivo de preocupación para decidirse a hacer homeschool. 


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Hasta aquí la primera parte de la entrevista.



miércoles, 12 de octubre de 2016

Esperando al nuevo hermanito

¿Cómo has sido estas últimas semanas de espera? 

Si, el bebé está apunto de turrón. Esperamos conocerlo pronto.
Tenemos tres semanas sin actividades académicas. Algunas actividades de escritura pero no mucho más. Llega un momento en que el cuerpo no me responde igual e, inevitablemente, hay que bajar el ritmo. 

Así que mis hijos han gozado. Uno de ellos dijo que les gusta cuando su mamá está embarazada porque pueden jugar todo el día. Claro que no ha sido puro jugar. He buscado prepararlos para cuando nazca el hermanito, sean capaces de hacerse algunas comidas sencillas, recoger, echar ropa a lavar, etc. Están en una etapa en la que les hace falta mucha supervisión, todavía no hacen las cosas por convencimiento, pero así se empieza. No creo que estén totalmente listos para la llegada del hermanito, pero creo que no morirán de hambre. 

He aprovechado también para recordarles las obras de misericordia, especialmente "Cuidar al enfermo" y, aunque no estaré enferma, si voy a necesitar que ellos apoyen y cuiden de su mamá y su hermanito. 

Además, desde la semana pasada me ha dado por reacomodar algunas cosas de la casa. Por ejemplo, decidí reorganizar los libros. Dudo que al hermanito le preocupe mucho cómo están acomodados, pero así de raras son estas hormonas del embarazo. Saqué algunas cosas de mi cuarto para poder tener el parto en casa, creo que eso si será útil para el bebé. 

Según he escuchado por ahí, es el síndrome del nido. A las mamás nos da por acomodar todo poco antes de la llegada del bebé. Supongo que algo de eso me pasa, porque en cada embarazo me sucede. Todo sea por recibir al bebé en un espacio que le guste... Por ahora, mi casa es un caos, espero terminar de acomodar a tiempo. 

Con mi hijo anterior, que fue con el embarazo que empezamos homeschool, de plano no hice prácticamente nada académico. Se juntaron varios cambios, como ya te conté AQUÍ. Cada embarazo se vive diferente, habrá unos que se puede trabajar más tiempo, otros que habrá que descansarlos mucho más. Doy gracias a Dios que, además del trabajo que implica esperar al hermanito, no tengo que salir corriendo todos los días a llevar y recoger hijos de la escuela, comprar material para sus tareas, lavar uniformes, preparar almuerzos, ir a juntas... nada más de pensarlo ya me siento cansada.  

La facilidad de adaptarte a la situación familiar es una de las bondades del homeschool. Puede ser por parto, por enfermedad o por cualquier otra situación extraordinaria. Se puede utilizar para que nuestros hijos aprendan empatía, caridad, amor al prójimo, paciencia, independencia, etc. No quiere decir que vaya a ser fácil, pero si estaremos formándolos para que, en un futuro, estén mejor preparados para enfrentar una situación inesperada. 

Lo académico, como quiera se recupera, yo he visto que en un par de meses que trabajemos constante, abarcamos una buena cantidad de material, además, nada te impide estudiar en periodo de vacaciones, puedes llevar tu propio calendario. Lo que vale mucho la pena, es reconocer que el aprendizaje que se obtiene de estas situaciones extraordinarias es invaluable, es un aprendizaje que nuestros hijos difícilmente podrán adquirir y practicar en la escuela.

Si te encuentras en una de estas situaciones en las que tienes que hacer una pausa, disfrútalo, no te angusties por pequeñeces que nada mas te quitan la paz y no te dejan hacer ni una ni otra cosa. Estoy segura que, sobre la marcha, vas a encontrar oportunidades de aprendizaje que tus hijos llevarán con ellos toda su vida. 


¡Ánimo, el Cielo nos espera!

martes, 27 de septiembre de 2016

¿Qué onda con la socialización?

Además de la desescolarización, la socialización es otra preocupación frecuente. Esto fue algo que no se me ocurrió cuando empezamos homeschool. Me di cuenta de esta preocupación cuando ya nos habíamos subido al barco de educar en casa. No representó un problema para nosotros pues eran 5 hermanos en ese entonces, así que tenían de dónde escoger para socializar. Sin embargo, hubo un cambio en uno de mis hijos que me sorprendió y quiero compartir contigo.
El segundo de mis hijos es sumamente serio con otros adultos. Cuando está entre iguales o con nosotros habla, comparte, juego, bromea, sin problema. Pero habiendo otro adulto prácticamente no habla. De esto me fui dando cuenta poco a poco. La primera vez fue cuando tenía como 3 años. Unos amigos fueron a la casa y una comadre me dijo “Ay que bueno, tu hijo ya habla.” A mí me sorprendió mucho porque tenía, al menos año y medio que hablaba súper bien. Fue ahí que empecé a observarlo y me di cuenta que cuando había otros adultos no abría la boca ni para saludar.
Después entró al kínder y las maestras me decían que mi hijo no les contestaba cuando le preguntaban algo, o que les costaba mucho trabajo que contestara. Yo les comenté que era muy serio. Tuvo que pasar como medio ciclo escolar para que él empezara a interactuar con más confianza con sus maestras. Yo estuve muy al pendiente de detectar si tenía problema con alguna, pero siempre me habló bien de ellas. Sus dos años de preescolar, tuvo su maestra favorita, pero de las otras también me hablaba bien. Eso no quería decir que platicara mucho con ellas, pero, al menos, no sentía yo que estuvieran tratándolo mal.
Traté de quitarle esa pena o desinhibirlo. Cuando me pedía un dulce o algo de la tienda, le decía que si se la compraba si iba a preguntar cuánto costaba. Era tal su miedo a preguntar que se paralizaba y empezaban a salirle lágrimas porque no podía ir a preguntarle al de la tienda el costo. Otra cosa que sucedió en su escuela es que al año tenían que hacer 2 mini conferencias en el salón. Cuando le tocaba, preparábamos el tema, lo ensayaba en casa y todo iba muy bien. Pero el día que le tocaba hacerlo ante el salón, no le salía ni pio. Recuerdo que la maestra tenía que acercarse a que le fuera diciendo en secreto el tema y ella lo decía en voz alta. Mi hijito sufría mucho con esas conferencias, recuerdo que le podía ver sus lágrimas a punto de salir porque estaba al frente del salón. Yo, como mamá, no sabía si echarle porras, aplaudirle, salirme, recordarle que ya sabía el tema… era una situación muy tensa.
Fue por eso que decidí llevarlo al psicólogo. Al principio, hubo avance, pero después de un par de meses, se estancó. Así que decidí dejar de llevarlo y predicar con el ejemplo. Recuerdo que en esa época se nos juntaron 4 o 5 fiestas, así que aproveché y en cada una me ponía a cantar en el karaoke. Quería que viera que su mamá era el centro de atención y no pasaba nada. Gracias a Dios, para la última fiesta pidió cantar y sentí que había valido la pena. Poco a poco le fui pidiendo que fuera a comprar las tortillas, leche, etc. Yo lo esperaba por fuera de la tienda y él tenía que hacer toda la transacción.
Cuando salió de la escuela, seguimos trabajando en eso. Cuando menos me di cuenta, él ya no necesitaba que lo esperara por fuera de la tienda para comprar lo que le encargaba, podía ir a preguntar el costo de algo que quisiera comprar, saluda a otros adultos, etc. Actualmente, juega futbol de portero y tiene casi dos meses que empezó a acolitar en Misa.
Me pregunto qué hubiera pasado con mi hijo en la escuela si hubiera tenido que exponer a fuerzas, sin darle su tiempo, su ritmo, para ir agarrando confianza y seguridad. Siento que, en su caso, la “socialización” que brinda la escuela hubiera sido perjudicial para él.
Por otro lado, mi hija mayor, no necesitó de la escuela para ser sociable. Ella con cualquiera se acerca a platicar, jugar, saludar, etc. Y creo que ahora que estudia a su ritmo tiene más tema de conversación que si fuera a la escuela. Respecto a mis otros hijos, cada uno tiene su personalidad, hay unos más sociables, otros menos, pero los extremos son los hermanos mayores: uno tímido y la otra desinhibida.
Esta es mi experiencia. Creo que la escuela no es la fuente de la socialización. Es un recurso que puede ser benéfico o perjudicial, depende de cada niño. Lo más importante es el ejemplo en casa, la seguridad que les brindemos como papás. No espero que mi hijo sea un gran expositor, aunque luego pueden sorprendernos, pero ha llegado a un punto en el que es capaz de pedir algo que quiere o necesita sin paralizarse por el pánico.

Si vas a sacar a tus hijos de la escuela, que la socialización no te cause ruido. Aunque no tengan hermanos, pueden socializar al ir a la tienda, parque, biblioteca, con familia, y, tarde o temprano, conocerá más familias que eduquen en casa y habrá más oportunidad para desarrollar su habilidad para socializar. Si nos centramos en lo importante, las demás cosas se van a dar por añadidura.  
Espero que nuestra experiencia te brinde tranquilidad de que no todo tiene que ser perfecto. hay cosas que esperas cuando sacas a tus hijos de la escuela o decides no meterlos y que no se dan. sin embargo, también te vas a encontrar con sorpresas agradables en el camino y, yo creo, que serán muchas más las sorpresas agradables que las dificultades o carencias. 
¡Ánimo, el Cielo nos espera!
Nos estamos leyendo.

martes, 20 de septiembre de 2016

Abiertos a la vida y otras cuestiones...


Si me has venido siguiendo, te has dado cuenta que hasta ahora, el aspecto de la fe ha jugado un papel muy pequeño dentro de nuestra decisión de homeschool. Ya te había contado yo anteriormente que mi intención era hacer homeschool católico. Creo que al principio no estaba consciente de lo que implica hacer homeschool católico, por eso tuvo tan poca importancia la fe al principio. Sin embargo, Dios ha sido bueno conmigo y me ha ido mostrando por muchos medios a dónde espera que lleguemos.
Una de las cosas que he podido experimentar es estar abiertos a la vida con más tranquilidad, seguir las enseñanzas de la Iglesia dejando de ver a los hijos en términos de cuánto me cuesta cada uno. Pienso que esto es independiente a tus creencias religiosas. El poder invertir en educación de acuerdo a tus posibilidades, te ayudará a no estar preocupada pensando que ya viene el tiempo de pagar uniformes, útiles, cuotas, disfraces, festivales, colegiaturas, transportes, almuerzo, regalo de maestros, fotos y montón de otros gastos que hacen que la lista parezca interminable.
Deja te cuento que originalmente, mi esposo y yo acordamos tener 4 hijos. Para mí era el número ideal porque ya era una familia grande y sentía que a 4 todavía se les podía dar todo lo que se supone les tienes que dar a los hijos actualmente. Cuando quedé embarazada del primero de mis pilones, he de confesarte que si me sentí angustiada. Tres de mis hijos ya iban a la escuela y, aunque en ese momento podíamos seguir pagando colegiaturas, si pensaba que ya para secundaria, prepa o universidad mi esposo iba a tener que trabajar 3 turnos para poder cubrir los pagos. Fue un periodo de angustia inicial y, poco a poco, pasé confiar en que Dios iba a proveer lo necesario.
¿Te das cuenta? ¡Todavía no nacía mi hijo y yo ya estaba preocupada por lo que iba a suceder dentro de 12, 15 o 18 años! Todavía no sabía si era niño o niña, si venía sano o enfermo, y yo ya estaba angustiada por lo que pudiera pasar dentro de más de una década.
Cuando supimos de nuestro segundo pilón la experiencia fue totalmente distinta. Ya habíamos decidido hacer homeschool y, aunque nos estábamos cambiando a una ciudad que no conocía más que de pasada, el saber que yo podía cubrir la educación de mis hijos me ayudó a no sentir esa angustia y recibirlo con alegría. Ya no pensaba en lo que iba a pasar dentro de 12 años, sino en el parto, el embarazo y conocer la ciudad. ¡Qué experiencias tan diferentes! Y ahí comprobé, una vez más que Dios es bueno. Si nos pide estar abiertos a la vida, es porque Él va a proveer lo que necesitamos. Y eso mismo lo he vivido en cuanto a que me ha provisto de una paciencia que pensé que no tenía. Todavía me falta mucho por trabajar, pero definitivamente Dios me ha ido dando la paciencia que hace falta para ser mamá de una familia numerosa.
 Ahora, con nuestro tercer pilón, también he visto que Dios es bueno. Este bebé llega cuando ya hemos encontrado el método que nos funciona como familia. He podido probar algunos pequeños logros como: por primera vez enseñar a un hijo a leer, terminar un ciclo escolar completo, tener amigas que, aunque no todas viven en la misma ciudad que yo, si compartimos muchos intereses comunes y con ellas puedo apoyarme en el tema de la educación de mis hijos. Pero un tema clave para que yo sintiera esta tranquilidad es el curriculum que llevamos. Si quieres irlo conociendo, te invito a que entres a su página, pero definitivamente más adelante te platicaré con mayor detalle cómo cambió nuestra vida de homeschool el llevar Nobis Pacem.
Esta no es la única opción, de hecho, creo que es importante que cada familia investigue responsablemente qué metodología se adapta más a sus necesidades. De la misma manera en que no inscribes a tus hijos al primer colegio que se cruza por tu camino, tampoco uses los primeros libros que te encuentras. Es importante revisar el contenido, la forma de trabajo, los temas, etc. Pero tampoco te agotes tratando de buscar el método perfecto porque en eso se te puede ir la vida. Siempre va a salir un libro más padre, un material más moderno, un currículo más emocionante. Piensa en que la gente no se detiene a meter a sus hijos a la escuela porque la de la vuelta está mejor. Llega un momento en que tienen que tomar una decisión e inscribir a sus hijos. La ventaja es que con el homemschool podrás tomar una base e ir haciendo ajustes de acuerdo a tus necesidades. En la escuela no tienes esa libertad de cambiar temario, ajustar actividades, repasar un tema desde otra perspectiva, etc.
De la misma manera en que no es recomendable cambiar a tu hijo de escuela cada mes o cada año, no es recomendable cambiar de metodología o currículo cada rato. Por eso, toma tu tiempo para investigar y comparar. Haz una prueba de cómo te funciona y, una vez que encuentres lo que te sirve, adelante.
Y esta tranquilidad es lo que me ha tranquilizado en esto de ser familia numerosa. La incertidumbre que sentí al inicio, y que probablemente tú sientas, pasa. Si Dios te llamó a este estilo de vida, no te va a mandar a él sin las herramientas necesarias, al contrario, vas a descubrir talentos que te dio y que no habías usado.
¡Así que ánimo, el Cielo nos espera!

jueves, 8 de septiembre de 2016

Comprar material sin tener un plan

Si te preguntas ¿qué fue lo primero que hice cuando empezamos homeschool? Descansar. Era Diciembre, nos dedicamos a descansar, a dejar de correr para todo, disfrutar las mañanas e irnos en la tarde a la gimnasia con calma y a descansar, descansar y descansar.
Como los niños dejaron de ir a la escuela en diciembre, mi esposo me dio de presupuesto las colegiaturas que iba a pagar ese mes para que comprara material y lo que creyera que iba a necesitar. Yo me fui a la tienda de material didáctico y compré de todo sin tener un plan, lo que veía interesante era lo que echaba al carrito de compras. Me sentía como niña en juguetería.
Ahora sé que hubiera sido mejor empezar a documentarme sobre qué metodología iba a usar, qué creía yo que iba a funcionar a nuestra familia y empezar a leer sobre el tema, mientras los niños empezaban a disfrutar su niñez. Pero a mí ni se me ocurrió hacer un plan, yo estaba tan emocionada que, de la misma manera que decidimos hacer homeschool en un mes sin andar con tantos rodeos, de esa misma manera me lancé a comprar material sin un plan. 
Esto es algo que no te recomiendo. Si estás empezando tu homeschool o lo estás considerando, date un tiempo para ver diferentes opciones. La más obvia es llevar la escuela a casa literalmente. Seguir los libros de texto de cada grado y no complicarte en armar tu propio plan. Esta opción es válida. Una de las primeras familias que conocimos ha hecho esto con sus 7 hijos y han tenido éxito.
Lo ideal es definir un plan de trabajo, ser flexible a irlo ajustando a las necesidades de la familia y, sobre eso, comprar lo que se necesite, ya sea de material o mobiliario. Muchas veces vas a poder usar lo que ya tienes en casa sin necesidad de hacer gastos innecesarios.

Hay algo que me quiero comentarte. El homeschool no equivale a no gastar en escuelas. He visto casos de familias que piensan que sacar a los hijos de la escuela equivale a eliminar para siempre gastos de educación. Efectivamente, el homeschool puede ser mucho más barato que la escuela, pero también puede ser más caro, depende el plan de cada familia. así que no veas el homeschool como $0 en educación para mis hijos.
Educar a los hijos en casa implica invertir (hay que evitar verlo como un gasto, la educación de nuestros hijos siempre debemos verla como inversión) en material, algunas salidas a museos, parques, etc., copias, herramientas de trabajo (tal vez necesites una computadora, internet, impresora, etc), hay quienes invierten en clases particulares para desarrollar algún talento o inquietud particular de sus hijos e, incluso, invertir en un currículo. Sobre esta última inversión quiero contarte con más detalle, pero también será un poco más adelante.
Por lo pronto, ten en mente que homeschool y $0 para inversión en educación son cosas distintas. Ni en las escuelas de gobierno la educación es 100% gratuita, hay que comprar uniformes, algunos útiles, mochila, transporte, etc.
La gran ventaja de educar en casa es que realmente te puedes ajustar a tu presupuesto. Si un mes hubo un gasto extraordinario, ajustas el presupuesto sin la presión de que en X fecha tiene que estar pagada una colegiatura o dar para el paseo, festival, regalo del maestro, fotos de grupo, disfraz de bailable, etc.
Una familia con muchos años de experiencia en la educación en casa nos decía a mi esposo y a mí, cuando estábamos en proceso de decidirnos a hacer homeschool, que, como regla general, las familias que empiezan a educar en casa con la principal motivación de ahorrar dinero, fracasan y terminan regresando a los hijos a la escuela. Ahora que han pasado un par de años lo entiendo perfectamente. El homeschool presenta retos de cambios de paradigmas muy grandes. El proceso de desescolarización es para los niños, pero también para los papás. El cambio de rutina no es automático. No es lo mismo recoger la casa sola, que recogerla con los hijos presentes. Simplemente eso, puede llegar a ser frustrante.
Es por eso que generalmente regresan a la escuela las familias cuya principal motivación es el aspecto económico. No tiene sentido pasar por tantos cambios, tantos ajustes por ahorrar dinero. Prefieren meter a sus hijos a escuelas más baratas o de gobierno que hacer el sacrificio de ajustarse al nuevo estilo de vida.
Por eso, personalmente pienso que hay que seguir considerando la educación de nuestros hijos como una inversión. Qué tan grande o qué tan pequeña, eso lo puedes decidir tú, sin el riesgo de que dejen sin presentar exámenes por no haber pagado colegiaturas, o que cada mes te manden una circular de que ya pagues la escuela, etc.
Si te preguntas qué pasó con el material que compré al inicio. Mucho de ese material lo doné a otras familias. No se ajustaba a la metodología que hemos decidido llevar en casa y no me resulta práctico llenarme de cosas que no se van a usar.  Por eso te insisto en que primero hagas un plan y luego compres lo necesario. Familia Católica tiene un pequeño programa de 10 pasos para iniciar tu homeschool, el cuál te puede ayudar a organizar tus ideas y tener un arranque de ciclo escolar más organizado y exitoso. Te dejo aquí el enlace.
Como siempre, te comparto mi experiencia para que evites mis errores y te sientas más tranquila al iniciar este nuevo estilo de vida.
Dios te llene de bendiciones.
Nos leemos a la próxima entrada. 

martes, 30 de agosto de 2016

Inicia la aventura: 1 Diciembre 2013

Después de que mi esposo y yo hablamos de las desventajas que había investigado, decidimos empezar a hacer homeschool. Esto fue a mediados de Noviembre de 2013. La idea era terminar el ciclo escolar y empezar en verano. Sin embargo, a los pocos días me di cuenta que mi mente ya no estaba en la escuela, por lo tanto, ya no les exigía igual a los niños. Mi interés en ese momento era que jugaran, que empezaran a ser niños. Así que una tarde hablé con mi esposo y le dije que consideraba que era mejor que los sacáramos en ese momento, porque tampoco me parecía correcto que dejaran de hacer su mejor esfuerzo. Y así fue. Decidimos que esa sería su última semana de clases y en Diciembre de 2013 dejaron de ir a la escuela. En ese entonces mi hija mayor iba en 2° de primaria, mi hijo en 1° de primaria y la pequeña en 2° de preescolar.
Cuando avisé a la escuela no recibí comentarios de la directora general, simplemente era ignorada. Las maestras se mostraron tristes porque no les avisé con tiempo para que pudieran despedir a los niños. Recuerdo especialmente que la maestra de preescolar de mi hija me preguntó por qué la estaba sacando de la escuela. Le comenté que no pensaba cambiarla de escuela, que iba a empezar a darle las clases yo. Su rostro cambió inmediatamente, se entristeció y me dijo: “Tan inteligente que era la niña”. Esto me habló un poco de la percepción que tiene la sociedad: la mamá es capaz de alimentar bien a sus hijos sin ser nutrióloga, puede curar a sus hijos sin ser doctora, pero no es capaz de educar a sus hijos sin ser maestra.
La actitud de la directora de preescolar fue muy grata. Me abrió las puertas, cualquier duda que tuviera podía ir a preguntar, me dijo que mi hija era bienvenida en el momento que necesitara y que me deseaba mucho éxito. Nunca ha pasado por mi mente regresar a los niños a la escuela, así que no la veía como plan B por si eso de educarlos en casa no funcionaba, pero me alegró sentir que alguien confiara en que tenía la capacidad de educar a mis hijos y que, para cualquier duda, podía contar con su apoyo. 

Con lo anterior quiero decirte que, tomes la decisión con seguridad. Estoy segura que la mayoría de las mamás podemos hacer homeschool, todas tenemos la paciencia necesaria, créeme, si yo he aprendido a ser paciente, cualquiera puede ser paciente.  También creo que tenemos las capacidades para ayudar a nuestros hijos a aprender, para guiarlos. No necesitamos saber todo, simplemente confiar en que Dios nos ha llamado a educar a nuestros hijos y, para ello, nos ha dado las herramientas necesarias. Sé, con seguridad, que nos podemos sentir plenas y realizadas al realizar con éxito la misión más importante que tenemos que es ser mamás. Y claro, que también se puede compaginar con actividades adicionales. Simplemente, aquí me tienes compartiendo nuestra pequeña experiencia. También hay mamás que empiezan un pequeño negocio con los niños, otras que venden por catálogo o siguen apoyando en la empresa familiar. Estoy plenamente convencida de que podemos, pero a veces, nuestro mayor obstáculo somos nosotras mismas. 
En cuanto a la familia, mi mamá estaba feliz, mi papá estaba dudoso pero optimista. En general mis tíos y estaban dudosos, creo que, hasta cierto punto preocupados, pero siento que me veían como caso perdido, pues ya tener 5 hijos era demasiado, haberlos tenido en parto natural, sin anestesia, lactar al 100%, etc. Sentía que ya para ellos era inútil tratar de convencerme de hacer las cosas como el estándar de la sociedad. Por lado de la familia de mi esposo, creo que no recibió ningún comentario, ni positivo ni negativo, simplemente nos desearon suerte, siento que sin tener muchas expectativas de lo que podríamos lograr. 
En general, no he tenido la experiencia de que rechacen la decisión de educar a los niños en casa, más bien, siento que, en algún punto, hasta mi mamá ha dudado de que vaya bien, pues más de nuestro primer año de homeschool fue prácticamente dedicado a que mis hijos jugaran, a adaptarnos a los cambios, a descubrir el hilo negro, en fin, todo lo que ya te conté en la entrada de desescolarización (si no la has leído puedes acceder a ella aquí).
He conocido familias que han batallado para convencer a uno de los cónyuges, generalmente al papá. A muchas mamás lo que les ha ayudado es que sus esposos escuchen o lean la experiencia de otros esposos, a veces hablar entre hombres les hace sentir más tranquilos, por eso arrinconé a mi esposo para que me diera su punto de vista y poder compartirlo a través de este blog. También creo que les ayuda ir viendo los progresos de sus hijos. Lo ideal es que papá y mamá estén convencidos, en el mismo barco, pues vendrán días difíciles y el apoyo mutuo es muy importante para poder superarlos. Pero en caso de que estés haciendo homeschool sin el apoyo completo de tu esposo o que lo hagas como mamá soltera, el soporte de un grupo de apoyo te ayudará mucho a superar esos momentos de crisis normales en el homeschool de todas las familias. Hasta ahorita no he conocido una sola familia que no haya tenido esos días en que parece que nada sale bien. Cuando lleguen, recuerda que eso también va a pasar y busca el apoyo de quienes están a tu alrededor.
Te dejo esta liga de un video que habla justamente de cómo afrontar la decisión de hacer homeschool con quienes nos rodean.Puedes acceder a él desde la foto. 

Por ahora, aquí dejo la aventura, pero seguiré contándote más adelante. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

¿Qué convenció a mi esposo para hacer homeschool?

Esta entrada es un poco diferente ya que mi esposo comparte qué fue lo que le llamó la atención y cómo vivió el homeschool los primeros meses. Soy muy pocos los testimonios de papás varones que podemos encontrar en Internet, por eso me interesaba que él diera su punto de vista. Si te interesa que mi esposo profundice sobre algún tema por favor dímelo. Tuve la bendición de que mi esposo estuviera de acuerdo desde un principio, pero no todos los casos son así. Lo que he podido observar es que cuando un hombre escucha a otro hombre, su postura es más abierta.
Por mi parte es todo en esta entrada, te dejo el comentario de mi esposo.
 
A mí me llamó mucho la atención que por medio del homeschool se le pudiera dar una atención y educación más personalizada a los hijos a cualquier hora del día, cosa que en los colegios es difícil, puesto que los grupos son grandes y los maestros difícilmente pueden dedicarles tiempo individual a cada alumno. Aunado a esto, me motivó mucho la idea de que uno como padre conoce mejor a sus hijos que cualquier otra persona y con esto, uno pudiera encausar de la mejor forma los gustos y habilidades de los hijos para que las desarrollen y las apliquen en las áreas de conocimiento que sean de su interés.
La mayor preocupación para mí era que mi esposa tuviera la seguridad sobre su capacidad para enseñar en casa a nuestros hijos, teniendo en cuenta que ambos sabíamos que iba a hacer momentos difíciles, de mucho estrés, de trabajo intenso, sobre todo al principio, que es cuando uno comienza a adaptarse y es cuando hay que buscar, hasta finalmente encontrar, la mejor forma o método de enseñanza que se ajuste a las necesidades y dinámica familiar. 
Sin embargo, con paciencia y perseverancia pudimos encontrar un método, el Nobis Pacem, el cual, después de unos meses de empezarlo a aplicar, nos facilitó mucho las cosas. Una de ellas, por ejemplo, fue la provisión del material de trabajo para las clases, que, en un principio, mi esposa empezó elaborando por cuenta propia, lo cual le consumía mucho tiempo y, además, no seguía ninguna metodología. Eso sí, la decisión y convicción sobre educar a nuestros hijos en casa, siempre la mantuvimos firme.
Cuando tomamos la decisión de elegir Nobis Pacem como método y estábamos ya por pagar los dos primeros planes de estudios y los libros correspondientes, la inversión que esto representaba se me hizo realmente muy por debajo de lo que uno tiene que invertir en una escuela particular de costo promedio, considerando que, aparte de la inscripción y las colegiaturas, que de por sí son gastos fuertes, hay que estar realizando pagos periódicos de muchas otras cosas como: libros, uniformes, cuotas para festivales, etc.
Hoy día veo que la decisión que tomamos está rindiendo frutos y nuestros hijos están aprendiendo de una manera muy diferente, pero efectiva, muchas cosas, que incluso yo nunca vi a esa edad cuando iba en el colegio, como la biografía y obras de músicos y artistas, poesía, literatura clásica y mitología de las culturas antiguas. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Desventajas o contras del Homeschool

      Una de las cosas que me pidió mi esposo que hiciera cuando estábamos en el proceso de decidir si hacíamos homeschool fue que buscara las desventajas. No le preocupaban las ventajas, con lo que habíamos escuchado en la comida estaba convencido. Lo que quería era que yo estuviera consiente de los contras del homeschool para que no me cayeran de sorpresa.
Recuerdo que me di a la tarea de buscar estas desventajas o contras durante un par de días. Fue difícil encontrarlas porque muy pocas personas hablan de ellas, la mayoría de las páginas y blogs se dedican a hablar de las bondades de educar a nuestros hijos en casa.
Finalmente, después de los dos días había logrado hacer una pequeña lista que compartí con mi esposo. Ahora, digo que más bien les llamaría renuncias porque si es algo que acostumbras hacer, muy probablemente tendrás que renunciar a ello, pero no es una desventaja del homeschool en sí. Ciertamente esas renuncias también se podrían hacer debido a otras razones: situación económica, cambio en la dinámica familiar, etc. Estas renuncias no suceden únicamente por hacer homeschool, como es el caso de tenerlos en casa todo el tiempo, únicamente al no escolarizarlos o sacarlos de la escuela tus hijos estarán contigo 24x7. Pero veamos las desventajas que encontré en internet:

  • Renuncias a la vida social de café con las amigas, shopping, etc.: Para mí, esto no representaba problema, pues no tenía el hábito de salir de shopping y no acostumbraba salir con amigas de manera frecuente. La mayoría de las veces, mis salidas eran con hijos (igual que ahora) o con toda la familia, ya fuera solos o con otras familias.
  • Renunciar a recibir un ingreso: En ese entonces, yo ya tenía aproximadamente 7 años que no trabajaba. Sin embargo, cuando dejé de trabajar, fue algo planeado, así que tampoco recuerdo que me haya costado trabajo. Así que una de las sugerencias si están considerando educar a sus hijos en casa es irse preparando desde un principio a vivir con un solo ingreso.
  • Debe gustarte estar con tus hijos: Vivíamos lejos de la familia, así que no contaba con el apoyo de ir a dejar a los niños con familiares para yo poder aprovechar y hacer lo que necesitara. Si se trataba de ir al banco, doctor, etc, trataba de ir en la mañana cuando estaba en la escuela, pero si había que salir en la tarde, lo hacía con los niños. Si estás acostumbrada a que la niñera, abuelita, tía o alguien más se encargue de tus hijos, tienes que tomar en cuenta que ahora tú serás quien estará la mayor parte del tiempo con tus hijos. Hubo un momento en mi vida que si representó un reto pensar en estar en casa todo el día con hijos. Cuando dejé de trabajar, recuerdo que sí me costó trabajo hacerme a la idea que yo iba a estar todo el día con mi hija y, en unos meses, iba a tener a mi segundo hijo. Lo difícil para mí fue aceptar que yo era capaz de darles lo que necesitaban. Tristemente, la sociedad nos vende la idea que a los 2 años es bueno que vayan a la ludoteca, y a los tres ya al kínder porque ahí saben mejor cómo darles estimulación temprana y las actividades que los van a preparar para la escuela. Así que, no es que no me gustara estar con mis hijos, más bien tuve que aprender a confiar en mí y reconocer que era capaz de darles lo mejor.
  • Debe gustarte estar en casa: No soy una persona que se la pase en la calle, así que estar en mi casa también era algo que ya hacía normalmente. 

En resumen, las pocas desventajas que pude encontrar del homeschool ya las vivía o a había renunciado a ellas hacía tiempo. Estaba lista para empezar esta nueva etapa.
En la Parte 3 de nuestro testimonio, mi esposo comparte qué le llamó la atención del homeschool.   

viernes, 12 de agosto de 2016

Octubre 2013: Dios nos tiene preparada una sorpresa (Parte 1)

      Desde que estudié mi carrera, me fui a vivir a fuera de mi ciudad de origen. Ahí me gradué, me casé y vivimos los primeros 8 años de nuestro matrimonio. Tanto mi esposo como yo, tenemos a nuestras familias de origen en la misma ciudad, así que para visitarlas teníamos que viajar.
Un día me llama mi mamá por teléfono y, muy emocionada, me dice que en Misa acaba de conocer una familia con 5 hijos y que la mamá está embarazada. Me dijo que le había dado mi teléfono para que me marcara. En ese entonces yo acababa de tener a mi 5° hijo. Pensé que la familia que había conocido mi mamá nunca me iba a hablar. ¿Qué me iba a decirle la señora? “Hola, son A. y me dijo tu mamá que te marcara porque las dos tenemos muchos hijos.” Sentí que nadie iba a sentarse a hacer esa llamada, así que lo olvidé.  
Semanas después, de visita con mi mamá, fuimos a Misa el domingo y coincidimos con esta familia. Mi mamá, muy emocionada nos presentó e intercambiamos teléfonos. Me dijo A. que cuando fuéramos de visita le avisara para vernos y comer.
Pasaron otras semanas hasta que de nuevo programamos viaje, le mandé mensaje a A. y me dijo que el sábado nos viéramos en su casa para comer. Y así hicimos. El sábado llegamos a comer. ¡Éramos 4 familias y se juntaron 15 niños! En donde vivía yo era la única que tenía 4 hijos, y embarazada del 5°, no tenía con quien compartir mi día a día de familia numerosa.
Estando en la comida, dos de las familias, la anfitriona y una invitada, empezaron a comentar algunas cosas de su homeschool. La verdad es que no recuerdo qué hablaban, pero eran cosas del día a día. Lo que sí recuerdo es que a mí me empezaba a llamar mucho la atención lo que estaba escuchando, aunque no lo podía comentar con mi esposo porque estaba sentado a unos 3 o 4 lugares de mí.
Mientras las escuchaba, me di cuenta que el ritmo de vida que llevaban mis hijos no les daba oportunidad de ser niños: iban a la escuela de 8 a 2:30, llegaban a comer, cambiarse, preparar la tarea e irnos a gimnasia con horario que llegó a ser de 4:00 a 8:00… ¡de lunes a viernes! Pensé que mis nietos iban a pensar que era una abuela exigente y aburrida, pues, cuando les preguntaran a sus papás qué hacían de chicos, la respuesta iba a ser: “Pues ir a la escuela e ir a gimnasia. No recuerdo haber jugado con tus tíos, nada más gimnasia y escuela.” Pensar eso me dolió mucho. Mis hijos no estaban teniendo tiempo para jugar. Si no era ahora de niños, ¿cuándo lo iban a poder hacer?
Probablemente dejé de escuchar y empecé a darle tantas vueltas a la idea, a sentir cómo me llamaba la atención cada vez más, pero creía que mi esposo me iba a decir que estaba loca. Yo estaba estudiando una segunda carrera, tenía 5 hijos, estábamos abiertos a la vida y ahora resultaba que quería educarlos en casa. Pensé que para él iba a ser demasiado. Sin embargo, no se me salía la idea de la cabeza. Recuerdo haberle dicho algo a Dios que no quería que fuera un problema en casa, que me ayudara a planteárselo a mi marido.
Cuando terminó la comida y nos subimos al coche, lo primero que me dijo mi esposo fue “¿Y como ves eso del homeschool? Se oye bien, ¿no crees?” Ahí estaba mi respuesta, de inmediato aproveché para decirle que me llamaba mucho la atención y que quería investigar más.
Llegando a la casa empecé a investigar lo que pude. Ahora veo que mis dudas fueron muy básicas. No investigué tipos de homeschool, metodologías, socialización, legalidad, ni cosas que he visto son dudas comunes de muchas mamás.
Nada más para aclarar. Gracias a Dios, durante el tiempo que tuvimos a los niños en la escuela, no tuvimos ningún problema serio de bulling, ni de compañeros ni de maestras. Considero que nuestra decisión no se basó en lo mal que nos iba en la escuela, sino que vimos una mejor calidad de vida para nuestra familia si hacíamos el cambio a homeschool. Pienso que no se trata de tachar la escuela como lo peor, sino de presentar esta opción de homeschool como una alternativa de vida para que cada familia pueda decidir qué es lo que más les conviene. Pero, para poder tomar esta decisión con libertad, hay que conocer la opción de escolarizar o dejar a los niños en casa.
Regresando a mi investigación, lo que vi fueron testimonios de familias que hacen homeschool. Y uno que me dio mucha orientación fue el de Xhonané Olivas en una entrevista que le hicieron en EWTN. Aquí les dejo el enlace:
        
Durante esa semana, todos los días le platiqué a mi esposo lo que iba investigando y, todos los días me sentía más convencida de querer hacerlo. Llegó el momento en que mi esposo me dijo que no investigara las ventajas, que investigara las desventajas porque eso era lo que me podía llegar a desanimar y que no quería que sucediera a medio camino.
Y sobre esto, te platico en la siguiente entrada.