miércoles, 12 de octubre de 2016

Esperando al nuevo hermanito

¿Cómo has sido estas últimas semanas de espera? 

Si, el bebé está apunto de turrón. Esperamos conocerlo pronto.
Tenemos tres semanas sin actividades académicas. Algunas actividades de escritura pero no mucho más. Llega un momento en que el cuerpo no me responde igual e, inevitablemente, hay que bajar el ritmo. 

Así que mis hijos han gozado. Uno de ellos dijo que les gusta cuando su mamá está embarazada porque pueden jugar todo el día. Claro que no ha sido puro jugar. He buscado prepararlos para cuando nazca el hermanito, sean capaces de hacerse algunas comidas sencillas, recoger, echar ropa a lavar, etc. Están en una etapa en la que les hace falta mucha supervisión, todavía no hacen las cosas por convencimiento, pero así se empieza. No creo que estén totalmente listos para la llegada del hermanito, pero creo que no morirán de hambre. 

He aprovechado también para recordarles las obras de misericordia, especialmente "Cuidar al enfermo" y, aunque no estaré enferma, si voy a necesitar que ellos apoyen y cuiden de su mamá y su hermanito. 

Además, desde la semana pasada me ha dado por reacomodar algunas cosas de la casa. Por ejemplo, decidí reorganizar los libros. Dudo que al hermanito le preocupe mucho cómo están acomodados, pero así de raras son estas hormonas del embarazo. Saqué algunas cosas de mi cuarto para poder tener el parto en casa, creo que eso si será útil para el bebé. 

Según he escuchado por ahí, es el síndrome del nido. A las mamás nos da por acomodar todo poco antes de la llegada del bebé. Supongo que algo de eso me pasa, porque en cada embarazo me sucede. Todo sea por recibir al bebé en un espacio que le guste... Por ahora, mi casa es un caos, espero terminar de acomodar a tiempo. 

Con mi hijo anterior, que fue con el embarazo que empezamos homeschool, de plano no hice prácticamente nada académico. Se juntaron varios cambios, como ya te conté AQUÍ. Cada embarazo se vive diferente, habrá unos que se puede trabajar más tiempo, otros que habrá que descansarlos mucho más. Doy gracias a Dios que, además del trabajo que implica esperar al hermanito, no tengo que salir corriendo todos los días a llevar y recoger hijos de la escuela, comprar material para sus tareas, lavar uniformes, preparar almuerzos, ir a juntas... nada más de pensarlo ya me siento cansada.  

La facilidad de adaptarte a la situación familiar es una de las bondades del homeschool. Puede ser por parto, por enfermedad o por cualquier otra situación extraordinaria. Se puede utilizar para que nuestros hijos aprendan empatía, caridad, amor al prójimo, paciencia, independencia, etc. No quiere decir que vaya a ser fácil, pero si estaremos formándolos para que, en un futuro, estén mejor preparados para enfrentar una situación inesperada. 

Lo académico, como quiera se recupera, yo he visto que en un par de meses que trabajemos constante, abarcamos una buena cantidad de material, además, nada te impide estudiar en periodo de vacaciones, puedes llevar tu propio calendario. Lo que vale mucho la pena, es reconocer que el aprendizaje que se obtiene de estas situaciones extraordinarias es invaluable, es un aprendizaje que nuestros hijos difícilmente podrán adquirir y practicar en la escuela.

Si te encuentras en una de estas situaciones en las que tienes que hacer una pausa, disfrútalo, no te angusties por pequeñeces que nada mas te quitan la paz y no te dejan hacer ni una ni otra cosa. Estoy segura que, sobre la marcha, vas a encontrar oportunidades de aprendizaje que tus hijos llevarán con ellos toda su vida. 


¡Ánimo, el Cielo nos espera!