martes, 20 de septiembre de 2016

Abiertos a la vida y otras cuestiones...


Si me has venido siguiendo, te has dado cuenta que hasta ahora, el aspecto de la fe ha jugado un papel muy pequeño dentro de nuestra decisión de homeschool. Ya te había contado yo anteriormente que mi intención era hacer homeschool católico. Creo que al principio no estaba consciente de lo que implica hacer homeschool católico, por eso tuvo tan poca importancia la fe al principio. Sin embargo, Dios ha sido bueno conmigo y me ha ido mostrando por muchos medios a dónde espera que lleguemos.
Una de las cosas que he podido experimentar es estar abiertos a la vida con más tranquilidad, seguir las enseñanzas de la Iglesia dejando de ver a los hijos en términos de cuánto me cuesta cada uno. Pienso que esto es independiente a tus creencias religiosas. El poder invertir en educación de acuerdo a tus posibilidades, te ayudará a no estar preocupada pensando que ya viene el tiempo de pagar uniformes, útiles, cuotas, disfraces, festivales, colegiaturas, transportes, almuerzo, regalo de maestros, fotos y montón de otros gastos que hacen que la lista parezca interminable.
Deja te cuento que originalmente, mi esposo y yo acordamos tener 4 hijos. Para mí era el número ideal porque ya era una familia grande y sentía que a 4 todavía se les podía dar todo lo que se supone les tienes que dar a los hijos actualmente. Cuando quedé embarazada del primero de mis pilones, he de confesarte que si me sentí angustiada. Tres de mis hijos ya iban a la escuela y, aunque en ese momento podíamos seguir pagando colegiaturas, si pensaba que ya para secundaria, prepa o universidad mi esposo iba a tener que trabajar 3 turnos para poder cubrir los pagos. Fue un periodo de angustia inicial y, poco a poco, pasé confiar en que Dios iba a proveer lo necesario.
¿Te das cuenta? ¡Todavía no nacía mi hijo y yo ya estaba preocupada por lo que iba a suceder dentro de 12, 15 o 18 años! Todavía no sabía si era niño o niña, si venía sano o enfermo, y yo ya estaba angustiada por lo que pudiera pasar dentro de más de una década.
Cuando supimos de nuestro segundo pilón la experiencia fue totalmente distinta. Ya habíamos decidido hacer homeschool y, aunque nos estábamos cambiando a una ciudad que no conocía más que de pasada, el saber que yo podía cubrir la educación de mis hijos me ayudó a no sentir esa angustia y recibirlo con alegría. Ya no pensaba en lo que iba a pasar dentro de 12 años, sino en el parto, el embarazo y conocer la ciudad. ¡Qué experiencias tan diferentes! Y ahí comprobé, una vez más que Dios es bueno. Si nos pide estar abiertos a la vida, es porque Él va a proveer lo que necesitamos. Y eso mismo lo he vivido en cuanto a que me ha provisto de una paciencia que pensé que no tenía. Todavía me falta mucho por trabajar, pero definitivamente Dios me ha ido dando la paciencia que hace falta para ser mamá de una familia numerosa.
 Ahora, con nuestro tercer pilón, también he visto que Dios es bueno. Este bebé llega cuando ya hemos encontrado el método que nos funciona como familia. He podido probar algunos pequeños logros como: por primera vez enseñar a un hijo a leer, terminar un ciclo escolar completo, tener amigas que, aunque no todas viven en la misma ciudad que yo, si compartimos muchos intereses comunes y con ellas puedo apoyarme en el tema de la educación de mis hijos. Pero un tema clave para que yo sintiera esta tranquilidad es el curriculum que llevamos. Si quieres irlo conociendo, te invito a que entres a su página, pero definitivamente más adelante te platicaré con mayor detalle cómo cambió nuestra vida de homeschool el llevar Nobis Pacem.
Esta no es la única opción, de hecho, creo que es importante que cada familia investigue responsablemente qué metodología se adapta más a sus necesidades. De la misma manera en que no inscribes a tus hijos al primer colegio que se cruza por tu camino, tampoco uses los primeros libros que te encuentras. Es importante revisar el contenido, la forma de trabajo, los temas, etc. Pero tampoco te agotes tratando de buscar el método perfecto porque en eso se te puede ir la vida. Siempre va a salir un libro más padre, un material más moderno, un currículo más emocionante. Piensa en que la gente no se detiene a meter a sus hijos a la escuela porque la de la vuelta está mejor. Llega un momento en que tienen que tomar una decisión e inscribir a sus hijos. La ventaja es que con el homemschool podrás tomar una base e ir haciendo ajustes de acuerdo a tus necesidades. En la escuela no tienes esa libertad de cambiar temario, ajustar actividades, repasar un tema desde otra perspectiva, etc.
De la misma manera en que no es recomendable cambiar a tu hijo de escuela cada mes o cada año, no es recomendable cambiar de metodología o currículo cada rato. Por eso, toma tu tiempo para investigar y comparar. Haz una prueba de cómo te funciona y, una vez que encuentres lo que te sirve, adelante.
Y esta tranquilidad es lo que me ha tranquilizado en esto de ser familia numerosa. La incertidumbre que sentí al inicio, y que probablemente tú sientas, pasa. Si Dios te llamó a este estilo de vida, no te va a mandar a él sin las herramientas necesarias, al contrario, vas a descubrir talentos que te dio y que no habías usado.
¡Así que ánimo, el Cielo nos espera!