lunes, 5 de septiembre de 2016

Hábitos y rutina (Parte 1)

Lo acepto. He estado posponiendo escribir sobre esto porque es uno de mis talones de Aquiles. Hábitos y rutina… Rutina y hábitos… es algo en lo que empiezo a trabajar con mayor conciencia de la importancia y de lo que abarca. Ahorita me voy a enfocar a lo que es orden y limpieza, ya después iré compartiéndoles otras cosas.
Quiero empezar desde el principio. Ya sé, van a ser varias entradas sobre este tema, pero creo que es importante que te cuente mis caídas y tropiezos y las veces que me he topado con pared porque espero te sirvan para experimentar en mis zapatos y evitar mis errores o, en caso de que ya hayas caído en ellos, recuerdes que siempre se pueden arreglar. Es más difícil arreglar que construir correctamente desde el principio, pero confío en Dios en que se puede enderezar el camino. Y justo me encuentro en ese proceso. Por eso, no me siento la persona más indicada para decirte qué hacer o no hacer respecto a hábitos y rutina, lo que quiero es compartirte lo que he hecho, tal vez alguna idea te sirva para aplicarla en tu hogar, haciendo las adaptaciones necesarias y te ayude a evitar mis mismos tropiezos.  
Vamos al inicio entonces, a ver los antecedentes. Si me preguntas, me describo como persona desordenada en lo material, pero las ideas creo que las tengo más ordenadas, hay algunas cosas en las que me gusta llevar cierto orden para poder avanzar. Ahora que lo pienso, tal vez, más que desordenada me falta ser constante, perseverante, obligarme a hacer las cosas a pesar de que esté cansada o tenga algo más interesante que hacer.
De chica, no me inculcaron ese buen hábito. Si recuerdo que mi mamá me ponía a hacer algunas cosas en casa, pero creo que le resultaba más fácil hacerlo ella a estarme insistiendo. Agradezco a mi mamá todo lo que hizo por mí, por mi hermano. Supongo que todos los retos que le presentó la vida no le dieron tiempo de enfocarse a esos detalles de inculcarnos el orden y la disciplina. Lo chistoso, es que mi hermano, 6.5 años más chico que yo, es todo lo contrario, por naturaleza ordenado en todas sus cosas, él dice que a veces resulta exagerando y termina siendo un problema no poder relajarse en algunas cuestiones. Creo que, si pudiéramos mezclarnos él y yo, llegaríamos a un buen punto medio.
Recuerdo que, cuando iba en la Universidad y me tocó vivir sola, me di cuenta que eso del orden no era lo mío. Deseaba que mi futuro esposo fuera ordenado, pensaba que eso iba a solucionar la situación: él, siendo ordenado me obligaría a hacer igual. Tampoco fue la solución. Sentarme en mis laureles y no hacer cambios, esperar que alguien más viniera a solucionar mis defectos, no sirvió de mucho. Mi esposo no es desordenado, más bien es muy tolerante, me aguanta mi desorden, incluidas todas mis locuras, como tener 7 hijos, hacer homeschool, inculcarles la fe católica sin ser creyente, etc. Es una persona muy paciente y tolerante.  
Los primeros tres años de casados, no tuvimos ayuda en casa, pero éramos poquitos, así que no se notaba tanto el relajo. Al tercer año de casados buscamos ayuda en casa, obviamente, con más hijos y mi falta de buenos hábitos empezaban a hacer estragos. Tuvimos 2 personas que no ayudaban. La primera duró 3 o 4 meses, la segunda duró 5 años. Y se fue porque nos cambiamos de ciudad, de lo contrario yo pienso que seguiría con nosotros.
La señora era todo lo que yo podía desear: hacía el quehacer bien, sin necesidad de que anduviera atrás de ella, estaba tooooodooooo el día en mi casa, jugaba con mis hijos y, si yo necesitaba salir, los cuidaba incluso por la noche, hacía de comer, doblaba ropa, planchaba…. Bueno, qué más podía yo desear. Me resolvía todo. En lo que respecta a labores del hogar la verdad es que si le delegaba todo. Lo que yo trataba era de encargarme yo de mis hijos, hacerles comida, ayudarles con la tarea, llevarlos a gimnasia, etc. Más bien, le dejaba todo lo de la casa.  
Ahora, no creas que esta maravillosa señora, con la cual estoy profundamente agradecida, me ayudaba todos los días. No. Llegó a ir desde 1 día por semana hasta la semana completa. La mayor parte del tiempo estuvo con nosotros 2 – 3 días por semana. Pero qué es lo que pasaba. El día que ella estaba si medio ayudábamos, llevar el traste a lavar, uniforme en ropa sucia, etc. Cosas sencillas. Ni pensar en tender camas, lavar nuestro traste, mantener el orden, nada de eso. Lo curioso es que yo consideraba que estaba haciendo un buen trabajo con los niños. Llevaban su traste a su lugar, decían gracias y por favor, sus libros y cuadernos estaban limpios, nada de tachoneados o maltratados, siempre llevaban la tarea completa, iban a su gimnasia, qué otra cosa había que hacer.
Viendo hacia atrás, creo que para mí fue una venda en los ojos que los niños estuvieran en la escuela. No me daba cuenta de que en realidad no eran hábitos con raíces profundas. Por ejemplo, si jugaban y sacaban juguetes, no les molestaba volver a guardarlos. Y no había tanta necesidad. El día que iba la señora ella los recogía, el día que no iba podían pasar dos cosas: si no le tocaba ir al día siguiente había que guardarlos; si le tocaba al día siguiente, para qué me iba a desgastar yo arreando hijos, ya mañana nos ayudarían a recoger. Cuando dejaron de ir a la escuela, ya no había un tiempo sin hijos para dejar recogido. Para mí era muy muy frustrante ir recogiendo y que ellos fueran tirando atrás de mí. Pero de nuevo, no lo empecé a trabajar enserio, porque teníamos ayuda. La verdadera batalla empezó cuando nos cambiamos de ciudad y fue muy difícil conseguir quien nos ayudara en casa. En primera porque no me acomodaba con nadie. En un periodo de año y medio aproximadamente, tuve entre 5 y 6 señoras de aseo. Para mí era muy desgastante tener que estar buscando. No estaba acostumbrada a estar cambie y cambie de señora de aseo. La otra es que aquí es el doble de caro. Si, tenía que pagar más dinero, por menos tiempo, entonces, en realidad no alcanzaban a hacer gran cosa. Simplemente doblar ropa en mi casa es una tarea titánica. No me gusta lavar todos los días, así que cuando lo hago es mucha ropa la que sale, y no tanto porque tengamos muchísima, más bien porque es ropa de 8 personas. Así que había días que únicamente venían a doblar ropa, medio barrer, medio trapear y lavar trastes. No daba tiempo para más.
Así que primera lección: aunque tengas ayuda en casa, inculca en tus hijos a ser responsables de sus cosas. A siempre guardar lo que están usando antes de sacar otra cosa, a cuidar los juguetes, porque así es como van a cuidar su material de homeschool. Ya sé, no es descubrir el hilo negro, esto es algo muy básico, pero tristemente y con vergüenza lo admito. No tuve la visión para inculcar esto en mis hijos desde bebés o, al menos, desde que dejaron de ir a la escuela.
Tenme un poco de paciencia, poco a poco te voy a ir compartiendo lo que he aprendido en este tiempo. Creo que nos falta mucho, pero gracias a Dios hemos hecho progresos. Espero que te sirva para tomar ánimo y agarrar a este toro por los cuernos. Es trabajo pesado, pero al final, nos veremos recompensadas con una vida más tranquila y armoniosa.


¡Bendiciones!