martes, 30 de agosto de 2016

Inicia la aventura: 1 Diciembre 2013

Después de que mi esposo y yo hablamos de las desventajas que había investigado, decidimos empezar a hacer homeschool. Esto fue a mediados de Noviembre de 2013. La idea era terminar el ciclo escolar y empezar en verano. Sin embargo, a los pocos días me di cuenta que mi mente ya no estaba en la escuela, por lo tanto, ya no les exigía igual a los niños. Mi interés en ese momento era que jugaran, que empezaran a ser niños. Así que una tarde hablé con mi esposo y le dije que consideraba que era mejor que los sacáramos en ese momento, porque tampoco me parecía correcto que dejaran de hacer su mejor esfuerzo. Y así fue. Decidimos que esa sería su última semana de clases y en Diciembre de 2013 dejaron de ir a la escuela. En ese entonces mi hija mayor iba en 2° de primaria, mi hijo en 1° de primaria y la pequeña en 2° de preescolar.
Cuando avisé a la escuela no recibí comentarios de la directora general, simplemente era ignorada. Las maestras se mostraron tristes porque no les avisé con tiempo para que pudieran despedir a los niños. Recuerdo especialmente que la maestra de preescolar de mi hija me preguntó por qué la estaba sacando de la escuela. Le comenté que no pensaba cambiarla de escuela, que iba a empezar a darle las clases yo. Su rostro cambió inmediatamente, se entristeció y me dijo: “Tan inteligente que era la niña”. Esto me habló un poco de la percepción que tiene la sociedad: la mamá es capaz de alimentar bien a sus hijos sin ser nutrióloga, puede curar a sus hijos sin ser doctora, pero no es capaz de educar a sus hijos sin ser maestra.
La actitud de la directora de preescolar fue muy grata. Me abrió las puertas, cualquier duda que tuviera podía ir a preguntar, me dijo que mi hija era bienvenida en el momento que necesitara y que me deseaba mucho éxito. Nunca ha pasado por mi mente regresar a los niños a la escuela, así que no la veía como plan B por si eso de educarlos en casa no funcionaba, pero me alegró sentir que alguien confiara en que tenía la capacidad de educar a mis hijos y que, para cualquier duda, podía contar con su apoyo. 

Con lo anterior quiero decirte que, tomes la decisión con seguridad. Estoy segura que la mayoría de las mamás podemos hacer homeschool, todas tenemos la paciencia necesaria, créeme, si yo he aprendido a ser paciente, cualquiera puede ser paciente.  También creo que tenemos las capacidades para ayudar a nuestros hijos a aprender, para guiarlos. No necesitamos saber todo, simplemente confiar en que Dios nos ha llamado a educar a nuestros hijos y, para ello, nos ha dado las herramientas necesarias. Sé, con seguridad, que nos podemos sentir plenas y realizadas al realizar con éxito la misión más importante que tenemos que es ser mamás. Y claro, que también se puede compaginar con actividades adicionales. Simplemente, aquí me tienes compartiendo nuestra pequeña experiencia. También hay mamás que empiezan un pequeño negocio con los niños, otras que venden por catálogo o siguen apoyando en la empresa familiar. Estoy plenamente convencida de que podemos, pero a veces, nuestro mayor obstáculo somos nosotras mismas. 
En cuanto a la familia, mi mamá estaba feliz, mi papá estaba dudoso pero optimista. En general mis tíos y estaban dudosos, creo que, hasta cierto punto preocupados, pero siento que me veían como caso perdido, pues ya tener 5 hijos era demasiado, haberlos tenido en parto natural, sin anestesia, lactar al 100%, etc. Sentía que ya para ellos era inútil tratar de convencerme de hacer las cosas como el estándar de la sociedad. Por lado de la familia de mi esposo, creo que no recibió ningún comentario, ni positivo ni negativo, simplemente nos desearon suerte, siento que sin tener muchas expectativas de lo que podríamos lograr. 
En general, no he tenido la experiencia de que rechacen la decisión de educar a los niños en casa, más bien, siento que, en algún punto, hasta mi mamá ha dudado de que vaya bien, pues más de nuestro primer año de homeschool fue prácticamente dedicado a que mis hijos jugaran, a adaptarnos a los cambios, a descubrir el hilo negro, en fin, todo lo que ya te conté en la entrada de desescolarización (si no la has leído puedes acceder a ella aquí).
He conocido familias que han batallado para convencer a uno de los cónyuges, generalmente al papá. A muchas mamás lo que les ha ayudado es que sus esposos escuchen o lean la experiencia de otros esposos, a veces hablar entre hombres les hace sentir más tranquilos, por eso arrinconé a mi esposo para que me diera su punto de vista y poder compartirlo a través de este blog. También creo que les ayuda ir viendo los progresos de sus hijos. Lo ideal es que papá y mamá estén convencidos, en el mismo barco, pues vendrán días difíciles y el apoyo mutuo es muy importante para poder superarlos. Pero en caso de que estés haciendo homeschool sin el apoyo completo de tu esposo o que lo hagas como mamá soltera, el soporte de un grupo de apoyo te ayudará mucho a superar esos momentos de crisis normales en el homeschool de todas las familias. Hasta ahorita no he conocido una sola familia que no haya tenido esos días en que parece que nada sale bien. Cuando lleguen, recuerda que eso también va a pasar y busca el apoyo de quienes están a tu alrededor.
Te dejo esta liga de un video que habla justamente de cómo afrontar la decisión de hacer homeschool con quienes nos rodean.Puedes acceder a él desde la foto. 

Por ahora, aquí dejo la aventura, pero seguiré contándote más adelante.